miércoles, 16 de noviembre de 2011

The gates of eden





Sería mejor comenzar por leer detenidamente la letra....


De la guerra y la paz de la verdad sólo se retuerce
El toque de queda gaviota que se desliza
Sobre las nubes del bosque de cuatro patas
Los paseos ángel vaquero
Con su vela encendida en el sol
A pesar de que la luz se encera en negro
Todos, excepto bajo los árboles del Edén

El poste de luz se encuentra con los brazos cruzados
Es garras de hierro unidos
Para agujeros neath bordillos ", donde los bebés lloran
A través de placa de metal de su sombra
En total sólo puede caer
Con un golpe de estrellarse, pero sin sentido
No hay sonido siempre viene de las puertas del Edén

El soldado salvaje asoma la cabeza
En la arena y luego se queja
A los cazadores que se ha ido sin zapatos sordos
Pero sigue siendo
En la playa, donde los perros perro bahía
En los barcos con velas tatuado
En dirección a las puertas del Edén

La hoja de tiempo de compás oxidado
Aladino y su lámpara
Se sienta con utópica monjes ermitaños
Lado de una silla en el becerro de oro
Y sus promesas de un paraíso
No se oye el silencio
Todos, excepto el interior de las puertas del Edén

Relaciones de propiedad
Susurran en las alas
A los condenados a actuar en consecuencia
Y esperar a tener éxito reyes
Y trato de armonizar con canciones
El gorrión solitario canta
No hay reyes dentro de las puertas del Edén

Los reinos de la experiencia
En los vientos preciosos se pudren
Aunque pobres posesiones cambio
Cada uno desea por lo que el otro tiene
Y la princesa y el príncipe discutir
¿Qué es real y qué no
No importa el interior de las puertas del Edén

El sol se mira de reojo a los extranjeros
Una cama que no es mía
Como amigos y otros, extraños
De sus destinos tratar de renunciar
Hombres que dejan santo y totalmente gratuito
Para hacer lo que quieran hacer, pero mueren
Y no hay pruebas dentro de las puertas del Edén

Al amanecer, mi amante viene a mí
Y me habla de sus sueños
Sin intentos de la pala vistazo
En la zanja de lo que cada uno de los medios
A veces pienso que no hay palabras
Pero estos que me diga lo que es verdad
No hay verdades fuera de las puertas del E
dén



Se presenta un tanto incomprensible, puesto que las increíbles traducciones de google no dan para mucho más, y mi inglés aún se queda lo suficientemente corto como para evitar hacerle frente a su majestuosa traducción. Pero más allá de lo que pueda leerse, mi interpretación es que esta canción es algo así como un sinuoso camino hacia la comprensión de que es lo que siente una persona cuando ha perdido su fe, y no su fe en dios, si no en la vida, cuando parece que lo ha perdido todo, y de repente se encuentra ante las puertas del edén, ese lugar que las personas tan sólo añoran con fuerzas cuando se encuentran en esta situación, aunque mucho dedican su vida a facilitarse el camino para encontrarla al final de éste. Esa pérdida de fe, en su máxima expresión, podría interpretarse como la muerte.
Un sinuoso camino donde la melodía es la guía, y la letra el paisaje.
Debo suponer que debido a los hechos de posguerra y actual guerra de vietnam de aquel momento tito Bob dedicó una vez más alegorías de éstas a sus estrofas, aunque si os fijáis, dichas alegorías van evolucionando cada vez más a un terreno personal, y digo evolucionando porque las percepciones por lo general evolucionan (que no viran) siempre a lo propio, al interior de cada uno.
Debo suponer, que el edén es ese lugar donde ya no tienen importancia las banalidades (y las no banalidades) que en cambio sí determinaron tu vida anterior, que de hecho fueron las cómplices de todos hechos vividos que sin embargo inspiraron su actual visión: Se acabó la vida, llega el último chasquido, se acabó seguir buscando el camino perdido, se acabaron las falsas promesas, se acabó la soledad, se acabó creer que la soledad te hace rey del mundo, se acabó el egoísmo, se acabó la hipocresía, se acabaron las ambiciones, se acabó la verdad, se acabó la mentira...se acabó la vida. Porque tras las puertas edén no serán tus grandes hazañas las que sean juzgadas. Una pérdida total de fe por lo que hacemos ahora. Parece que a veces la vida puede ser tan cruel y tan injusta que todo pierde el sentido.
Joder, visto así, parece el manifiesto de un suicida antes del acto final. Pero no, creo que sí que hay un mensaje de esperanza en todo esto. Esto no es más que una denuncia, enmascarando un grito desesperado por llamar la atención de los estúpidos que dejan que las desgracias e injusticias acontezcan a su lado y no sólo no muevan un dedo por impedirlo, si no que se nutran de ellas para contar emocionantes y gallardas historias, y sigamos autocomplaciéndonos con que el ser humano es así, y no va a cambiar, aunque lo critico para sentirme mejor, a lo Michael moore.


Se acabaron las memeces. tomemos el control. la puta guerra es tan sólo un burdo ejemplo más, nada de ello queda tras las puertas del edén

miércoles, 26 de octubre de 2011

La soledad Ipanema

          No tratáis en ocasiones, y hacéis óptimos esfuerzos por recordar momentos concretos de vuestra infancia? Y más que momentos concretos, diríase, los sentimientos que os invadían en esos momentos concretos? Generalmente no piensas en ello, o al menos no suele ser un factor determinante en tus decisiones cotidianas, pero pienso que con el tiempo te ves arrastrado con mayor susceptibilidad a tratar de recordar con la mayor nitidez posible digamos, qué decisión hubiera tomado yo en ese momento; O… cómo habría reaccionado yo ante tal situación, cuando aún vagaban constantemente por mi cabeza pensamientos ilógicas e irracionales aunque cargadas de ambición?. Dicho también de otro modo, cómo consigo simplificar esto? Qué se supone que habría dicho o hecho un servidor en estas circunstancias, con total ausencia de previsión y lleno de espontaneidad?.
                Claro que no todos hemos sido espontáneos o irracionales con 15 o 4 años. Por ahí hay algunos que ya nacieron con una cabeza muy bien amueblada. Aunque ni siquiera ésos se han librado siempre de tomar decisiones, digamos, “erróneas”. Creo que todos tenemos esa necesidad, como que todos necesitamos creer en algo, aunque sea creerse que no se cree en nada. Y es recurrente. Es útil. Incluso a veces emocionante.
                Y no nos remitamos únicamente al hecho de tomar decisiones, ampliemos la visión al simple disfrute de recordar por segundos al menos lo que fuiste en su día. Recordarlo, y analizarlo comparativamente con cómo somos ahora, convirtiéndonos en los mejores críticos de nuestra biografía. Pensar en lo que en aquellos momentos nos proponíamos que llegaríamos a ser, o lo nos creíamos que éramos y después no teníamos cojones de ser; lo que tratábamos de aparentar y nunca alcanzábamos a convencer. Y recordarlo con nostalgia, con cariño, y también, como antes mencioné, con autocrítica.
                Cuestiono, ¿Hemos cumplido las expectativas? Somos y hacemos lo que en su momento queríamos ser o sentimos lo que añorábamos sentir? El caso es que vivir en Brasil está siendo, en uno de sus múltiples aspectos, una constante reminiscencia a muchos momentos concretos de mi infancia, o más bien, como apunté antes, a lugares concretos de mi memoria. Esos lugares en que realidad e imaginación van de la mano, y que apenas puedes distinguir de quién de ellos se trata. Pero, qué más da? Lo maravilloso es la sensación que produce el encontrarte la puerta abierta a lo más profundo de tus pensamientos, como si a llegar aquí me hubieran concedido una llave maestra para usar en momentos concretos del día, y realmente abundantes.
                En parte, el evidente atraso industrial de este país recuerda a la ya olvidada España de los 80 y 90, antes de que internet y demases tecnologías invadiesen aquel mundo para dar lugar a la nueva revolución industrial, cuando aún utilizábamos las cabinas telefónicas, o alguien salía de casa y tenías la incertidumbre siempre de saber dónde estaba porque aún no era “obligatorio” llevar teléfono móvil, o quizás por falta de medios... Cuando aún todos los niños salían a la calle a jugar al escondite o al futbol o yendo al colegio andando con sus abuelas o jugando en cualquier plaza vacía, por pequeña que fuere; si acaso algunos juegos de aventuras en el Windows 95 en los que flipabas jugando con papi por la noche.. Os acordáis? Ofrece con sutileza atisbos de aquel mundo inocente.     En el fondo no estoy hablando de nada que os pueda ser familiar. Incluso a día de hoy, si agudizas la vista, aún puedes ver que hay gente que se niega a formar parte de este cambio. Pero sabemos que es inevitable ese cambio, y más aún conforme vas creciendo. O es que, nadie se preguntaba en su infancia porque los mayores no querían jugar a los legos, si era superguay??
                A lo que quiero llegar, es que desde que estoy aquí aprovecho cada minuto, entre otras muchas cosas, a revivir esos momentos, ayudándome de esas caras inocentes que aún sí conservan algo de ese pasado que me niego a olvidar, pero no por necesidad, ni para sentirse uno mejor, sino porque, ¿Por qué hacemos cosas en esta vida si no son para vivirlas, y una vez vividas, tratar de recordarlas el resto de ella?

domingo, 21 de agosto de 2011

JODER! Estoy en Brasil!!!

JODER!
Estoy en Brasil!. Despues de tantas confabulaciones aquí estoy. En un lugar completamente fuera de mi órbita personal y (aparentemente) profesional. Joder estoy en Brasil. La verdad es que la impresión al llegar aquí ha sido en cierto modo reminiscente y familiar. Desde el aeropuerto de Fortaleza hasta nuestro apartamento todo eran casas de 2 metros y medio de altura dispuesto en infinitas calles paralelas y perpendiculares entre sí con terrazas improvisadas cubiertas por tipos haciendo vida nocturna en sus aposentos. Apesta a necesidad, casi tristeza, ruinosidad, con ello necesidad y sin embargo, familiar; y no porque precisamente yo me sienta parte de dicho compendio conyugal; su modo de vida es así, y parece que no puedes formar parte de ello; casi se respira una tranquilidad digna del sueño de cualquier occidental que se precie. Es extraño. Casi sientes miedo, pero al final los ves y en realidad es nostalgia. Parecen felices.
Y mientras el taxi avanza, sigo tratando de descifrar las sensaciones que me transmiten estos tórridos escenarios, mientras cavilo sobre cómo será vivir un año en esta selva de oportunidades y emociones. Llego a casa, y todo es tal como podrías imaginarte dada la primera impresión. Es como volver a una época que tan solo conocemos de las viejas historias de nuestros congéneres. Mobiliario, gente,
estilo de vida. Estoy cagado de miedo, y aún más emocionado por ver qué repercusión tendrá en mi devenir. En realidad, estoy emocionado; emocionado por crecer y descubrir, por conocer, por vivir.
Ja! joder, estoy en Brasil.

sábado, 7 de mayo de 2011

Indignez-Vous!


Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿Quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insosportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo les digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor de las actitudes es la indiferencia. Si os comportáis así perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre, la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.
También hay que comprender que la violencia le da la espalda a la esperanza. Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza en la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto del lado de los opresores como de los oprimidos, hay que llegar a una negociación que haga desaparecer la opresión; eso es lo que permitirá que no haya violencia terrorista. Es por esta razón que no deberíamos acumular mucho odio.


Indignaos!. Así lanza Stephane, activista y militante político francés, y último hombre vivo partícipe en la creación de la declaración de los DDHH en 1948, en su ensayo su grito de guerra ante nuestra evidente aunque compleja situación actual. Además nos invita desde su propia experiencia, pero lo hace de forma humilde, como bien hemos visto en el texto, puesto que es más "fácil" rebelarse contra el sistema y luchar contra la opresión de los gobiernos cuando éstos ejercían su totalitarismo de forma tan evidente contra el pueblo en tiempos de guerra. Nuestra situación, como se ha nombrado antes, es más compleja. Porque es fácil perderse cuando no sabemos identificar cuál (de todas ellas) es la verdadera amenaza que está provocando este desmesurado desequilibrio entre los ricos y pobres, y está permitiendo que este sistema financiero se apropie de nuestras decisiones a la hora de escoger.
Yo creo, a la par que nuestro amigo, y no será ni habrá sido la primera ni la última vez que lo diga, que podríamos empezar por nuestra propia ACTITUD. Empecemos al menos, sin lanzarnos de cabeza a la línea de combate, por informarnos, por cultivar nuestra inquietud por conocer mejor de lo que ocurre en el mundo tanto a nivel bélico como económico, y por supuesto a nivel del respeto de los DDHH. En serio, informémonos.
Su breve ensayo en realidad no nos habla apenas de situaciones concretas, pero si recuerda con apego y contundencia que el mayor virus que invade nuestros espíritus vacíos es la indiferencia. Y es muy probable que no se equivoque. Creo que la indiferencia nos hace especialmente vulnerables. Dejemos de perder el tiempo en gilipolleces y de hablar por hablar,. Informémonos, aprovechemos los medios que tenemos para ello, porque bien sabréis que internet, el mayor arma de manipulación de los gobiernos y multinacionales es a su vez su punto más débil, ese flanco secreto por el que cogerles por la retaguardia; y no perdamos la esperanza de creer que por muy pequeña que sea la piedra que lancemos no va a batir esos muros de la inconsciencia que nos tienes absolutamente cegados.
Hagámonos partícipes del cambio, no hagamos siempre lo que se supone que hemos de hacer o para lo que en teoría estamos destinados.

viernes, 22 de abril de 2011

Rumbo al desconocimiento (II)


Y sin más preámbulos, le propuse el intercambio:

- Está bien viejo, ha conseguido captar mi atención. No sé porque extraña razón me siento fuertemente atraído por esa pluma, como un amor a primera vista. Así que voy a correr el riesgo. ¿Qué pide a cambio?

El viejo, tras una pausa extremadamente larga, miró en derredor y luego concentró la vista con sus minúsculos ojos grises en mi cara, y dijo:
- Tan sólo deseo que no te dejes dominar por ella. Leo fuerza y ambición en tus barnizados ojos, pero también leo temor. Ten cuidado.

Guardé la pluma en el bosillo de mi chaqueta, bien protegida, y salí de nuevo a la calle.
Tras aquello no sentí exactamente lo que esperaba sentir; tan sólo una mezcla entre estupidez y estafa, puesto que me había dejado impresionar por una sencilla pluma que no parecía provocarme nada interesante a priori, además de aquella supersticiosa historia de dragones, pero decidí no pensarlo más y seguí adelante.

En la calle aún llovía, y con más fuerza, y aunque amaba la lluvía como en su momento lo hicíera Gene Kelly, temía resfriarme, asi que corrí, así llegaría antes y entraría en calor. Entré en una calle larga pavimentada en el siglo XIX de sobra conocida para mí, mientras una vasta manta de agua me acechaba, y decidí cerrar los ojos. Era algo que solía hacer desde pequeño, cuando se trataba de algún lugar en el que no corriera el peligro de estamparme por su familiaridad. Era una sensación maravillosa. Era un momento de libre acceso a la imaginación mientras una partitura de Thomas Newman acompañaba la composición que brindaba la lluvia al chocar contra el suelo.

Es curioso, pero aquel momento se aletargó mas de lo esperado, así que decidí abrir lo ojos antes de perder el control.
Una incongruente luz intensa me cegó y me obligó a frenar en el instante hasta que mi vista me permitiera descubrir que se fraguaba a mi alrededor. Noté que un fuerte ráfaga de viento me sacudió y entonces pude verlo todo. Pero no era lo que esperaba ver.

De repente me encontraba en una especie de prado escocés, de laderas infinitas y acantilados en sus extremos haciendo reverencias al mar. Y justo enfrente mía, una casa de piedra medio derruida.
Enseguida, consternado, me froté los ojos pero no parecía haberme movido de aquel lugar. Es probable que estuviera siendo preso de algún tipo de locura transitoria, o bien me hubiera desmayado y estuviera viviendo un sueño muy muy real. Pero ésa era la cuestión, todo era extremadamente real.
Inevitablemente eché la mano al bolsillo en busca de la pluma, ya que dentro de aquella locura no se me ocurría nada más recurrente. Mi ropa se había secado por completo y la pluma ya no estaba cubierta como así recordé haberla guardado, estaba desnuda, y ahora tornaba a un color verde perenne.
Como si su color representara el estado de ánimo que me provocaba aquel lugar.

Entonces, preso de la situación, aunque alucinado y extrañamente emocionado, me acerqué a la casa, sin la más mínima idea de que esperaba encontrar allí...

miércoles, 13 de abril de 2011

La oficina de ajustes

Sí! lo cierto es que ese es el verdadero título de este pedazo de filme, y no la basura de traducción que nuestros queridos y lamentables compatriotas le han dedicado, tan fieles como siempre al título real. La verdad es que manda huevos que sigan permitiendo este atropello a nuestra inteligencia y sobre todo a nuestra capacidad de absorber publicidad, porque de buena mano hubiera dejado pasar de largo un filme con un título como "destino oculto", que apesta a comedia-terror de serie W adolescente pedorra americana, si no fuera porque su magnífico protagonista aún me da una confianza ciega para asistir a cualquier filme que le otorgue la cabeza del cartel.
En fin, el caso es que esta película es una de ésas que ... sencillamente me deja mudo, acojonado, ante la inmensidad que a mi alrededor pulula y que parece que estoy dejando escapar por permitir que mi vida no sea tan jodidamente especial como nos muestra este desconocido George Nolfi.
Y es jodidamente especial porque me provoca una regresión a todos esos deseos y sueños -que en la medida de mis posibilidades persigo- que tanto me han y me siguen acechando como lobo a su presa. Una indignación personal, un puntazo de lucidez en este esquizofrénico bienestar que me recuerda que el amor está por encima de lo preestablecido, predestinado.
A cualquier supercrítico que se precie esta película le puede sonar, quizá interesante, pero con poca fuerza, e incluso, si nos ponemos tontos, típica y convencional, puesto que desde la tónica romántica, no es mas que otra historia de amor a primera vista. Pero intento ir más allá.
No me quedó otra, puesto que invita a la maravillosa idea de sentir el pinchazo en una situación aparentemente fuera de lugar, con alguien desconocido, y con una mujer de ideas descabelladas pero terriblemente interesante y bella. Y como, como tantas veces pasa, el tipo queda completamente anonadado y perdido en un mar quebrado de originalidades y de belleza sencilla.
El hecho de que esté teñida sobre un manto de ficción potencia aún más esa idea de que originalmente nunca dejó de ser interesante y la hace aún mas tremebunda.
Basicamente nos brinda con la idea de que el mundo, a veces tan previsible y sometido a un destino inevitable, puede girar por completo cuando una fuerza aún más poderosa se interpone entre él y uno mismo. Y el azar no es más que la excepción que confirma la invalidez del predestinio de la vida a favor del libre albedrío, o al menos, lo que hasta ahora nos permitimos creer que es el ´"libre albedrío", y es toda la libertad q se nos, y nos permitimos, puesto que, esa palabra no ha de soltarse tan a la ligera...
Pero por otro lado, no estamos hablando más que de ideas, y si en algo se diferencian del resto del mundo es que ellas pueden vivir eternamente. Y esta idea es, como dirían los ingleses, absolutely gorgeous.
Sólo de poder elegir luchar por una historia emocionante, por un amor emocionante.

sábado, 26 de marzo de 2011

Apóyate en mi

Sometimes in our lives we all have pain
We all have sorrow
But if we are wise
We know that there's always tomorrow

Lean on me, when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on
For it won't be long
'Til I'm gonna need
Somebody to lean on

Please swallow your pride
If I have things you need to borrow
For no one can fill those of your needs
That you don't let show

Lean on me, when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on
For it won't be long
'Til I'm gonna need
Somebody to lean on

If there is a load you have to bear
That you can't carry
I'm right up the road
I'll share your load
If you just call me

So just call on me brother, when you need a hand
We all need somebody to lean on
I just might have a problem that you'd understand
We all need somebody to lean on

Lean on me when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on
For it won't be long
Till I'm gonna need
Somebody to lean on.



Éste fue, posiblemente, el mejor legado que pudo dejar el Soul de los 70, de la mano del gran, aunque para muchos desconocidos, Bill Withers, camarada de grandes y conocidos percusores de esta tendencia en su pura esencia como Marvin Gaye o Cat stevens. La composición, al igual que sus antecesores como Percy Sledge, Otis Redding o Louis Amstrong, es accesible, aunque majestuoso y poético y con un sencillo mensaje. 
Una gran declaración de amistad desinteresada acompañado de una magistral partitura y voz que hacen que tu corazón se tambalee en su incesante fluctuación.
Ha habido grandes baladas en la historia del soul, Como 'What a Wonderful World" de sobra conocida, que le dedica una oda al mundo. Y así incontables. Pero esta es especialmente cercana. Merece la pena sumergirse en ese pensamiento tan ambicioso, y soñar con que puedes llegar a valorar algo con tanta dedicación.
Sin más dilaciones, invito a que también extendáis vuestra mano para cargar con su peso.


 http://www.youtube.com/watch?v=wJZ3bcPr-Ds

miércoles, 23 de febrero de 2011

El azar

Hace ya algún tiempo leí un libro que cambió mi perspectiva del amor. Se llamaba El viajero, de un escritor llamado John Twelve Hawks, un nombre, que con un pelín de perspicacia puede descubrirse que es falso. Es decir, un nick; un pseudónimo que utilizaba el autor para mantener la coherencia con su extravagante aunque cabal versión de la realidad. No quiero entrar en profundidad con el argumento en sí, porque bien poco tiene que ver con el amor; al menos no con el que pretendo mostraros, aunque sí con el azar.
Y os preguntaréis de qué va esto, ¿del amor, o del azar?. Pues como ya voy vaticinando, con ambos.
Después de muchas preguntas y muchas decisiones tomadas he descubierto que existe una estrecha relación entre ambos. De hecho, también puede llegar a ser harta complicada, puesto que la mayoría de gente no ve el sentido a tomar decisiones en las que esté implicada el amor con una herramienta tan caótica como el azar.
La protagonista de este libro, llamada  Maya, es una especie de guerrera del siglo XXI que lucha contra el sistema con las armas propias del siglo XXI, internet, las grandes telecomunicaciones, la publicidad ( más bien evitándolas ) , también algo de blasón rústico, como katanas... pero su gran arma, lo que verdaderamente despieza y desarma al gran sistema, el azar. En su día a día blandía un dispositivo pequeño que al presionarle un botón salía una opción u otra, como un sí y un no, algo parecido a lo que salía en el anuncio de AXE click. Cada vez que tenía que tomar una decisión, de la cual, actuar con lógica e inteligencia podía ser más un obstáculo predecible que una ventaja, dejaba esas decisiones al azar para que de alguna forma, no dejara ningún rastro, puesto que no actuaba bajo ningún patrón deducible, de forma que así siempre evitaba al sistema y siempre se mantenía al margen. Eso quizás le hacía más fría, pero a su vez le hacía respirar con más tranquilidad, no sólo porque garantizaba su libertad un día más, si no porque su conciencia quedaba tranquila, puesto que, pasara lo que pasase, nunca recaería sobre ella el peso de la culpa, ya que ella, en cierto modo, y siempre que se tenga predisposición a verlo así, no era la verdadera ejecutora, era... el azar, el destino, o como plazca llamarlo.
Estando más de acuerdo o no en general con esta forma de concebir el mundo, pensé en extrapolarlo a las decisiones más cotidianas, tanto a las profundas como a las banales. Simplemente, empecé a tomar ciertas decisiones lanzando un dado al aire. Aquellas decisiones, en las que, ante el amplio abanico de posibilidades de las que eres consciente a priori que todas pueden llegar a tener desde consecuencias nefastas hasta venturosas, decidía dejarlo en manos de la probabilidad de que salga una opción u otra, y lo cierto es que tenía consecuencias bastante curiosas y a tener en cuenta.
Te autoimpones, digamos, a que, lo que toque, has de asumir, con todas las consecuencias. Pero en todo el proceso previo has estado elucubrando sobre qué ocurriría si sale una opción u otra, en lo bueno y lo malo, de forma que de repente se crea una atmósfera de emoción en un asunto que en principio no debía de ser trascendente, consigues despertar el cerebro, y se dispara cierta adrenalina que te hace sentirte útil y patícipe de un juego en el que eres el máximo protagonista. Se que puede sonar tremendamente exagerado, pero teñir las decisiones cotidianas con ese toque original puede arrancarte más sonrisas de lo habitual y lo que es más importante, puede ayudarte a desviar los malos pensamientos casi inconscientemente.
Y tan sólo estamos rascando la superficie. En el amor, la única variable que siempre tiene resultados positivos, y que siempre mantiene vivo el espíritu es la originalidad. o más bien la ausencia de aburrimiento. Dejar tomar ciertas decisiones al azar, siempre consciente de que cualquiera de ellas puede ser igual de buena o mala, hace que a partir de ese momento todo sea desconocido e intrigante, provoca tomar decisiones valientes que por tí mismo no hubieras sido capaz, como decirle a una persona lo que sientes por ella, o tan terriblemente cobardes que te empujen volver a intentarlo, porque precisamente quedaste con esa intriga de que hubiera ocurrido si hubiera tomado esa otra opcion...
Supongo, que para simplificar, estamos de nuevo ante algo que puede hacer nuestro mundo un poco mejor, y ademas algo real, puesto que ese azar no inventa, no crea una mentira, si no que enriquece la verdad. Hace que una decisión que podrías haber tomado con lógica quede en manos de algo inexplicable, aunque realmente sí estés tomando esa decisión.
El azar, personalmente, me confirma que el mundo es todo lo maravilloso que tu quieras que sea.