viernes, 22 de abril de 2011
Rumbo al desconocimiento (II)
Y sin más preámbulos, le propuse el intercambio:
- Está bien viejo, ha conseguido captar mi atención. No sé porque extraña razón me siento fuertemente atraído por esa pluma, como un amor a primera vista. Así que voy a correr el riesgo. ¿Qué pide a cambio?
El viejo, tras una pausa extremadamente larga, miró en derredor y luego concentró la vista con sus minúsculos ojos grises en mi cara, y dijo:
- Tan sólo deseo que no te dejes dominar por ella. Leo fuerza y ambición en tus barnizados ojos, pero también leo temor. Ten cuidado.
Guardé la pluma en el bosillo de mi chaqueta, bien protegida, y salí de nuevo a la calle.
Tras aquello no sentí exactamente lo que esperaba sentir; tan sólo una mezcla entre estupidez y estafa, puesto que me había dejado impresionar por una sencilla pluma que no parecía provocarme nada interesante a priori, además de aquella supersticiosa historia de dragones, pero decidí no pensarlo más y seguí adelante.
En la calle aún llovía, y con más fuerza, y aunque amaba la lluvía como en su momento lo hicíera Gene Kelly, temía resfriarme, asi que corrí, así llegaría antes y entraría en calor. Entré en una calle larga pavimentada en el siglo XIX de sobra conocida para mí, mientras una vasta manta de agua me acechaba, y decidí cerrar los ojos. Era algo que solía hacer desde pequeño, cuando se trataba de algún lugar en el que no corriera el peligro de estamparme por su familiaridad. Era una sensación maravillosa. Era un momento de libre acceso a la imaginación mientras una partitura de Thomas Newman acompañaba la composición que brindaba la lluvia al chocar contra el suelo.
Es curioso, pero aquel momento se aletargó mas de lo esperado, así que decidí abrir lo ojos antes de perder el control.
Una incongruente luz intensa me cegó y me obligó a frenar en el instante hasta que mi vista me permitiera descubrir que se fraguaba a mi alrededor. Noté que un fuerte ráfaga de viento me sacudió y entonces pude verlo todo. Pero no era lo que esperaba ver.
De repente me encontraba en una especie de prado escocés, de laderas infinitas y acantilados en sus extremos haciendo reverencias al mar. Y justo enfrente mía, una casa de piedra medio derruida.
Enseguida, consternado, me froté los ojos pero no parecía haberme movido de aquel lugar. Es probable que estuviera siendo preso de algún tipo de locura transitoria, o bien me hubiera desmayado y estuviera viviendo un sueño muy muy real. Pero ésa era la cuestión, todo era extremadamente real.
Inevitablemente eché la mano al bolsillo en busca de la pluma, ya que dentro de aquella locura no se me ocurría nada más recurrente. Mi ropa se había secado por completo y la pluma ya no estaba cubierta como así recordé haberla guardado, estaba desnuda, y ahora tornaba a un color verde perenne.
Como si su color representara el estado de ánimo que me provocaba aquel lugar.
Entonces, preso de la situación, aunque alucinado y extrañamente emocionado, me acerqué a la casa, sin la más mínima idea de que esperaba encontrar allí...
Etiquetas:
casa misteriosa,
Desconocimiento,
pluma,
viaje
miércoles, 13 de abril de 2011
La oficina de ajustes
Sí! lo cierto es que ese es el verdadero título de este pedazo de filme, y no la basura de traducción que nuestros queridos y lamentables compatriotas le han dedicado, tan fieles como siempre al título real. La verdad es que manda huevos que sigan permitiendo este atropello a nuestra inteligencia y sobre todo a nuestra capacidad de absorber publicidad, porque de buena mano hubiera dejado pasar de largo un filme con un título como "destino oculto", que apesta a comedia-terror de serie W adolescente pedorra americana, si no fuera porque su magnífico protagonista aún me da una confianza ciega para asistir a cualquier filme que le otorgue la cabeza del cartel.
En fin, el caso es que esta película es una de ésas que ... sencillamente me deja mudo, acojonado, ante la inmensidad que a mi alrededor pulula y que parece que estoy dejando escapar por permitir que mi vida no sea tan jodidamente especial como nos muestra este desconocido George Nolfi.
Y es jodidamente especial porque me provoca una regresión a todos esos deseos y sueños -que en la medida de mis posibilidades persigo- que tanto me han y me siguen acechando como lobo a su presa. Una indignación personal, un puntazo de lucidez en este esquizofrénico bienestar que me recuerda que el amor está por encima de lo preestablecido, predestinado.
A cualquier supercrítico que se precie esta película le puede sonar, quizá interesante, pero con poca fuerza, e incluso, si nos ponemos tontos, típica y convencional, puesto que desde la tónica romántica, no es mas que otra historia de amor a primera vista. Pero intento ir más allá.
No me quedó otra, puesto que invita a la maravillosa idea de sentir el pinchazo en una situación aparentemente fuera de lugar, con alguien desconocido, y con una mujer de ideas descabelladas pero terriblemente interesante y bella. Y como, como tantas veces pasa, el tipo queda completamente anonadado y perdido en un mar quebrado de originalidades y de belleza sencilla.
El hecho de que esté teñida sobre un manto de ficción potencia aún más esa idea de que originalmente nunca dejó de ser interesante y la hace aún mas tremebunda.
Basicamente nos brinda con la idea de que el mundo, a veces tan previsible y sometido a un destino inevitable, puede girar por completo cuando una fuerza aún más poderosa se interpone entre él y uno mismo. Y el azar no es más que la excepción que confirma la invalidez del predestinio de la vida a favor del libre albedrío, o al menos, lo que hasta ahora nos permitimos creer que es el ´"libre albedrío", y es toda la libertad q se nos, y nos permitimos, puesto que, esa palabra no ha de soltarse tan a la ligera...
Pero por otro lado, no estamos hablando más que de ideas, y si en algo se diferencian del resto del mundo es que ellas pueden vivir eternamente. Y esta idea es, como dirían los ingleses, absolutely gorgeous.
Sólo de poder elegir luchar por una historia emocionante, por un amor emocionante.
En fin, el caso es que esta película es una de ésas que ... sencillamente me deja mudo, acojonado, ante la inmensidad que a mi alrededor pulula y que parece que estoy dejando escapar por permitir que mi vida no sea tan jodidamente especial como nos muestra este desconocido George Nolfi.
Y es jodidamente especial porque me provoca una regresión a todos esos deseos y sueños -que en la medida de mis posibilidades persigo- que tanto me han y me siguen acechando como lobo a su presa. Una indignación personal, un puntazo de lucidez en este esquizofrénico bienestar que me recuerda que el amor está por encima de lo preestablecido, predestinado.
A cualquier supercrítico que se precie esta película le puede sonar, quizá interesante, pero con poca fuerza, e incluso, si nos ponemos tontos, típica y convencional, puesto que desde la tónica romántica, no es mas que otra historia de amor a primera vista. Pero intento ir más allá.
No me quedó otra, puesto que invita a la maravillosa idea de sentir el pinchazo en una situación aparentemente fuera de lugar, con alguien desconocido, y con una mujer de ideas descabelladas pero terriblemente interesante y bella. Y como, como tantas veces pasa, el tipo queda completamente anonadado y perdido en un mar quebrado de originalidades y de belleza sencilla.
El hecho de que esté teñida sobre un manto de ficción potencia aún más esa idea de que originalmente nunca dejó de ser interesante y la hace aún mas tremebunda.
Basicamente nos brinda con la idea de que el mundo, a veces tan previsible y sometido a un destino inevitable, puede girar por completo cuando una fuerza aún más poderosa se interpone entre él y uno mismo. Y el azar no es más que la excepción que confirma la invalidez del predestinio de la vida a favor del libre albedrío, o al menos, lo que hasta ahora nos permitimos creer que es el ´"libre albedrío", y es toda la libertad q se nos, y nos permitimos, puesto que, esa palabra no ha de soltarse tan a la ligera...
Pero por otro lado, no estamos hablando más que de ideas, y si en algo se diferencian del resto del mundo es que ellas pueden vivir eternamente. Y esta idea es, como dirían los ingleses, absolutely gorgeous.
Sólo de poder elegir luchar por una historia emocionante, por un amor emocionante.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




