sábado, 7 de mayo de 2011

Indignez-Vous!


Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿Quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insosportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo les digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor de las actitudes es la indiferencia. Si os comportáis así perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre, la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.
También hay que comprender que la violencia le da la espalda a la esperanza. Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza en la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto del lado de los opresores como de los oprimidos, hay que llegar a una negociación que haga desaparecer la opresión; eso es lo que permitirá que no haya violencia terrorista. Es por esta razón que no deberíamos acumular mucho odio.


Indignaos!. Así lanza Stephane, activista y militante político francés, y último hombre vivo partícipe en la creación de la declaración de los DDHH en 1948, en su ensayo su grito de guerra ante nuestra evidente aunque compleja situación actual. Además nos invita desde su propia experiencia, pero lo hace de forma humilde, como bien hemos visto en el texto, puesto que es más "fácil" rebelarse contra el sistema y luchar contra la opresión de los gobiernos cuando éstos ejercían su totalitarismo de forma tan evidente contra el pueblo en tiempos de guerra. Nuestra situación, como se ha nombrado antes, es más compleja. Porque es fácil perderse cuando no sabemos identificar cuál (de todas ellas) es la verdadera amenaza que está provocando este desmesurado desequilibrio entre los ricos y pobres, y está permitiendo que este sistema financiero se apropie de nuestras decisiones a la hora de escoger.
Yo creo, a la par que nuestro amigo, y no será ni habrá sido la primera ni la última vez que lo diga, que podríamos empezar por nuestra propia ACTITUD. Empecemos al menos, sin lanzarnos de cabeza a la línea de combate, por informarnos, por cultivar nuestra inquietud por conocer mejor de lo que ocurre en el mundo tanto a nivel bélico como económico, y por supuesto a nivel del respeto de los DDHH. En serio, informémonos.
Su breve ensayo en realidad no nos habla apenas de situaciones concretas, pero si recuerda con apego y contundencia que el mayor virus que invade nuestros espíritus vacíos es la indiferencia. Y es muy probable que no se equivoque. Creo que la indiferencia nos hace especialmente vulnerables. Dejemos de perder el tiempo en gilipolleces y de hablar por hablar,. Informémonos, aprovechemos los medios que tenemos para ello, porque bien sabréis que internet, el mayor arma de manipulación de los gobiernos y multinacionales es a su vez su punto más débil, ese flanco secreto por el que cogerles por la retaguardia; y no perdamos la esperanza de creer que por muy pequeña que sea la piedra que lancemos no va a batir esos muros de la inconsciencia que nos tienes absolutamente cegados.
Hagámonos partícipes del cambio, no hagamos siempre lo que se supone que hemos de hacer o para lo que en teoría estamos destinados.